Ser o no ser diferente

Vuela libre el espíritu que nadie vio nacer.
Volar, salir a la superficie y corroborar que la ignorancia existe y está en ti. Que el tú y el yo se necesitan para asumir la plenitud del conocimiento. Que sin ti, que te encuentras enfrente, aun y ofreciéndome la espalda, eres la definición de mí que no encontraría de haberte ignorado.

Comparamos las actitudes, las irreverencias… pero no las asumimos como nuestras. ¿Y qué son los “otros” sino nosotros mismos a ojos de los demás? Porque la diferencia solo existe en el interior del orgullo pero no en el caparazón que nos envuelve.4 “Nadie quiere ser igual” ¿No veis la paradoja? La exclusividad nos hace compartir los mismos deseos y saborear las mismas aguas que fluyen por el mismo océano; el más grande.
Y te dejas mancillar por la pseudo moral que nos llama a destacar sobre el resto. Eso, el resto… Intento fallido por desmarcarse de los que consideramos ajenos a nuestra existencia. Pero maldito error, has caído preso del egoísmo de la raza humana y te ha hecho encadenarte a ella para ser solo otro ladrillo más en el muro.

Como si uno pudiese dejar de ser otro… Como si tú, que te bañas con mis mismas lágrimas, pudieses dar un paso al frente y separarte de mí; de aquel; de ti mismo.No podemos ser diferentes y no podemos dejar de intentarlo, porque el ser humano quiere serlo pero solo.
Un quiero y no puedo asumirlo; un querer ser diferente pero seguir siendo el mismo. No podrás dejar de ser todas y cada una de las personas que pasan a diario bajo mi ventana, porque da igual tu nombre o tu pesar, siempre estarás clasificado. No hay pensamientos no inventados, ni emociones no vividas.

Tú eres yo, porque sin mí… no serías tú.

Anabel Gil Cabrera